La conclusión del libro
Capítulo 10
Capítulo 10
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Escuchar este capítulo en alemánCapítulo 10
Al término de este libro, puede establecerse a modo de resumen que el consumo de agua destilada constituye la vía más eficaz para aumentar de forma duradera la fuerza de purificación de todo el organismo. El agua destilada es el único líquido que eleva en este valor decisivo la presión osmótica y, con ella, la capacidad de purificación de todo el sistema corporal. Este proceso se produce, además, sin cargar el cuerpo con nuevas sustancias ajenas.
Esto convierte a este medio puro en el vehículo ideal para la evacuación de las sustancias disueltas. Gracias a este alivio de las barreras biológicas, todo el sistema se relaja, puesto que la purificación deja de luchar contra una elevada resistencia interior. La ganancia de fuerza de succión osmótica actúa como una poderosa palanca física sobre todo el rendimiento renal. Para comprender el alcance de este aumento, hay que considerar las colosales dimensiones del trabajo diario de los riñones.
Beber «puro» el elemento más puro.
Los riñones filtran cada día 1800 litros de sangre. Conviene detenerse a saborear esta cifra colosal. Una mayor capacidad de disolución del agua supone para los riñones un ahorro de tiempo calculado de casi dos horas. Con exactamente 108 minutos repartidos a lo largo del día, el riñón recupera capacidad libre, que queda ahora a disposición del organismo para procesos profundos de regeneración y para la estabilización del equilibrio interior. Este ahorro de tiempo no es un juego teórico, sino que supone un tiempo real de alivio para todo el tejido.
Durante este tiempo ganado, nuestro organismo debe luchar contra las resistencias osmóticas con mucha menos presión. Este alivio reduce el desgaste mecánico de las finas unidades de filtración y crea una valiosa capacidad para la regeneración celular. Al beber agua destilada, ponemos a disposición de nuestro cuerpo el poderoso elemento del agua en su forma más pura y consumada. Su mayor presión osmótica de purificación constituye exactamente el umbral decisivo en nuestros tejidos que se necesita para activar la difusión en capas más profundas y conducir así a nuestro cuerpo cada vez más hacia un estado de verdadera libertad biológica.
«Pues todo has de hacerlo tú mismo.»
Con el agua destilada bebemos el elemento más puro. Ahora sabemos que no existe forma de ennoblecer el agua más duradera ni más poderosa que la que se logra mediante el cambio de fase de la destilación. Visto desde una perspectiva más elevada, la pureza del agua destilada representa exactamente el principio según el cual trabaja el cuerpo. Es la obtención del medio más puro para sus santuarios del agua. Llegados a este punto final, cabe señalar lo exótica que sigue siendo esta forma de hidratación para la mayoría de las personas.
No es en absoluto algo evidente tener siquiera la posibilidad de utilizar en su forma más pura este elixir, que la ciencia ha bautizado como el líquido más extraño del mundo. Sobre todo, y precisamente, si se tiene en cuenta que en realidad no resulta tan sencillo hacerse con esta sustancia, ya que no puede comprarse en ninguna parte. Solo se puede recurrir a esta fuerza en su forma más elevada obteniéndola uno mismo. Al fin y al cabo, a más tardar tras la lectura de este libro, también nosotros hemos interiorizado aquella máxima alquímica tal como la pronunció Paracelso. «Pues todo has de hacerlo tú mismo».
Con esto concluye el relato del libro. Quien ya no desee solo escuchar, sino obtener su agua por sí mismo, encontrará en una página propia el alambique de vidrio y la formación correspondiente.